A veces, un delicioso remolino agita el aire calmo, la dormitancia secular de esta Mágina urbana

y le provoca un estremecimiento que perdura, después, como un hito en la memoria.

Eso hizo esta guapísima arpista que nos deleitó con su arte y nos transportó con su música.
4 comentarios:
Hola Manuel, vengo a agradecerte tu visita y tus amables palabras en mi blog.
Me gustan mucho tus fotos y tu blog en general, es relajante.
Un beso.
Hola Manuel
Tu post es un bella muestra de lo que has disfrutado. Gracias por compartirlo.
Saludos cordiales.
Ays, el arpa...es un instrumento delicioso, ¿verdad?, parece como hecho para el placer de los dioses.
Y en realidad, dioses son los que lo tocan...
Un beso de tractor!
Una maravilla el contacto del cuerpo con el instrumento. Una simbiosis entre el instrumento y la artista.
Saludos
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